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Los invitamos a conocer los beneficios que tiene la terapia de oxigenación hiperbárica, Se sorprenderá.

¿Qué es una cámara hiperbárica?

Es un recinto cerrado o habitáculo que, una vez cerrado, permanece hermético; donde se introduce al paciente (en caso de ser monoplaza, pues también los hay para varias personas), para ser sometido a la terapia de oxigenación hiperbárica. Generalmente son de forma cilíndrica y, en la mayoría de los casos, tienen ventanas que permiten al operador controlar lo que está sucediendo en el interior. Estas cámaras cuentan, también, con diferentes equipos que permiten monitorear los signos vitales, las cámaras son un instrumento de terapia para proveer de oxígeno de altísima calidad al organismo.

¿Qué es la oxigenoterapia hiperbárica?

La terapia de oxigenación hiperbárica es un tipo de terapia no invasiva, que consiste en respirar oxígeno puro (al 100%) mientras se permanece en un ambiente altamente presurizado -por ello la cámara-, a una presión mayor que la presión atmosférica ambiental -superior a las 1,3 atmósferas absolutas-. Explica Manzanares que en un ambiente normal se respira aproximadamente sólo 21% de oxígeno. “Para desintoxicarse del gas carbónico, por ejemplo, se necesita estar cuatro horas en el Avila. En una cámara hiperbárica, sólo una”.

¿Es una terapia nueva?

No. Sus fundamentos son de la medicina del buceo. De hecho, tiene su comienzo cuando se empezó a utilizar la respiración de oxígeno en las descompresiones de los buzos. Pero fue en 1960, en Amsterdan, cuando se realizó el primer congreso de oxigenoterapia aplicada a patologías no vinculadas con el buceo. Actualmente es una tecnología aceptada y científicamente documentada. Es bueno saber que se trata de un método ortodoxo y no de un ejemplo de medicina alternativa.

¿Cuál es el mecanismo de acción de la terapia de oxigenación hiperbárica?

Lo que sucede una vez que se empieza a respirar oxígeno a presión es que éste se disuelve en el plasma, que es uno de los componentes de la sangre. Así, se logran grandes cantidades de oxígeno en la sangre arterial y venosa, que los tejidos aprovechan de inmediato (sin la necesidad de la presencia de glóbulos rojos). Estos elevados niveles de oxígeno son los que explican sus innumerables efectos beneficiosos; y es que esta terapia no sólo ayuda a la regeneración de los tejidos dañados por quemaduras, cortadas o por enfermedades, sino que acelera el metabolismo celular, ayuda a la formación de vasos nuevos, estimula la formación de colágeno, contribuye a eliminar microbios y bacterias y, por supuesto, contribuye a la desintoxicación del cuerpo -es muy útil en el tratamiento de envenenamiento por gases tóxicos-, entre muchos otros.

¿A cuáles enfermedades se prescribe este tratamiento?

La oxigenación hiperbárica es la terapia primaria en los casos de la enfermedad de descompresión, embolismo gaseoso, intoxicación con monóxido de carbono y solventes orgánicos, gangrena gaseosa y lesión grave de los tejidos por quemaduras, laceraciones y traumatismos. Es indicada, también, para pacientes con problemas de circulación, en especial, los diabéticos. Manzanares explica que la terapia es igualmente beneficiosa para pacientes que han sufrido accidentes cerebro vasculares o para quienes padecen los efectos del estrés o tienen problemas de sueño. “Muchos cirujanos plásticos prescriben la cámara a sus pacientes jóvenes que se han sometido a una mamoplastia o a una operación de la nariz, porque de ese modo se aseguran una pronta recuperación”. Incluso a personas sanas les vienen bien unas cuantas sesiones de esta especial terapia. “Quien se encuentra bien de salud puede mejorar su condición física. Y si acompaña las sesiones en la cámara con antioxidantes, puede hasta retardar el envejecimiento celular”.

¿Qué se siente durante el tratamiento dentro de la cámara?

La especialista aclara que algunas personas se sienten incómodas, al principio, por la sensación de claustrofobia que produce la sola visión de una de estas cámaras (las que hay en el centro donde labora son modelos antiguos, monoplaza, manuales, pero muy seguros, y no completamente cerrados, pues una tercera parte del cilindro es de vidrio), si bien pierden la sensación al poco tiempo de haber entrado en las mismas. Al principio, la persona sentirá el ruido como de soplido del oxígeno que entra, y, casi de inmediato, la única manifestación de la presión sobre el organismo: los oídos tapados. Por supuesto, para destaparlos basta alguna técnica habitual como la de tragar saliva, abrir la boca o soplar con las fosas nasales cerradas. Una vez destapados los oídos, puede sobrevenir una sensación de somnolencia… lo cierto es que la sesión resulta agradable.

¿Puede causar algún daño?

Casi ninguno. Los efectos más comunes son los resultantes de la imposibilidad de liberar la presión que afecta a los oídos aunque se sigan los sencillos consejos explicados en la pregunta anterior. En poquísimos casos también se ha presentado lo que se conoce como toxicidad neurológica por oxígeno (en uno de cada 10 mil pacientes) y claustrofobia.

¿Cómo se debe preparar un paciente para hacer un tratamiento?

Si se trata de una cámara monoplaza, el paciente ingresa con una bata de algodón que le suministrarán en el lugar, sin ropa interior. Si es el caso de una cámara multiplaza, los pacientes ingresarán sin zapatos, sin elementos metálicos como bolígrafos y encendedores o electrónicos como celulares. Lo bueno es que en ninguno de los casos se exige que la persona esté en ayunas.

¿Cuánto duran las sesiones y los tratamientos?

La duración de las sesiones varía entre 45 y 90 minutos. Las personas con enfermedades requieren entre 10 y 30 sesiones. Cinco son suficientes para las personas sanas.

¿Quiénes no pueden utilizar la cámara hiperbárica?

Esta contraindicada para personas que padezcan de arritmia no controlada, hipertensión, epilepsia, estén sometidas a quimioterapia o tengan glaucoma. Tampoco la pueden utilizar mujeres embarazadas. si se está padeciendo un resfriado, o se ha tenido fiebre, o se tiene congestión nasal o bronquial, tampoco es aconsejable.

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